miércoles, 24 de junio de 2015

Comentario Teatral "LA BRAVA" En El Patio. Mario Ojeda.

CICLO DE TEATRO HISTÓRICO EN EL PATIO DE COMEDIAS

Comentario Teatral


MARIO OJEDA.


LA BRAVA obra de títeres escrita y dirigida por Yolanda Navas de la fundación cultural TITEREFUE.

Para la entrevista a los actores y actrices que se presentan en la sala del Patio de Comedias me acerqué pensando….  “LA BRAVA.”…  es un nombre fuerte para una obra de títeres….por algo ha de ser …

Sabía que la obra habla de Manuela Cañizares uno de los personajes más interesantes de finales del XVIII e inicios del XIX en la historia del Ecuador.

¿Porqué LA BRAVA para nombrar a Manuela Cañizares?
 La respuesta tan corta como directa fue:
.- Porque dicen que era brava !!

Ah…ya……..pensé.....

¿ Porqué usar el género farsa para hablar sobre un episodio supuestamente fundacional de la patria?
.- Porque trabajamos con títeres en su formato guiñol y la farsa se ajusta perfectamente a esta técnica titiritesca.  “La farsa le hace lucir al guiñol” contestaba Yolanda.

¿Crees que la farsa puede aportar para que la asimilación de la obra por el público sea mejor y que además ayude en el desarrollo del contenido histórico y artístico?
.- Es una manera de abordar el tema y trabajar con el guiñol.

La sonrisa de Yolanda al contestar cerraba el telón de las respuestas así como de futuras preguntas y dado que se acercaba la hora de inicio dimos por concluido el diálogo,  lo cual me dejaba con un conjunto de inquietudes que tendría que despejarlas en la sala misma durante la representación.

Ya en la sala, con una linda sonrisa aún más amplia que la anterior, la actriz iniciaba el trabajo al acercarse con un traje negro a saludar a su audiencia, sólo que pedía repetición del momento ya que el público no la había recibido con los debidos aplausos.

Roto el hielo y entablado el código para la gracia y el divertimiento, se iniciaba la obra misma.

Me disponía a ver en títeres a Manuela Cañizares es decir nada menos que a  la mujer que con su acción enrumbó las dudas de los nobles ilustres quiteños para el Primer Grito de Independencia de América o como algunos autores  llaman,  para el “El surgimiento del primer gobierno autónomo de este continente”.

Rápidamente vino a la memoria la decadente situación que vivía España por aquel entonces con un Bonaparte dueño de un gran imperio y a su hermano Pepe Botellas al mando de España al modo de un títere manejado por su creador (a).

El también imperio español se deshacía. En el propio territorio Ibérico las distintas cortes que formaban parte de la monarquía reconocían la autoridad de Fernando VII y formaban sus propias estructuras administrativas de gobierno.

La presencia de otro gran poder como el británico haciendo todo lo posible para arrebatar a España la hegemonía mercantil con el Nuevo Mundo, la insurgente nobleza criolla en toda América Latina incómoda con el régimen monárquico que le impedía el desarrollo de su actividad productiva y exportadora y finalmente el legado de la ilustración francesa que a pesar de tener en ese momento a un Bonaparte al mando de un gran aparato bélico tenía también un pensamiento filosófico y político libertario.

Recordé claramente los castaños bigotes del Lic. Garcés profesor de historia en el colegio y agradecí los varios bomberos en el reporte de calificaciones que me obligaron a leer por mi cuenta esta parte del conocimiento.

Eso rondaba en la memoria cuando por arte de títeres apareció un gran bigote negro, bajo un gran sombrero charro, en medio de un rostro picante con unos ojos saltones y nariz fisgona.

De dónde salió este mexicano, tan pronto se inicia la obra se preguntaba el público ¡¡

Será que Manuela Cañizares tenía un criado así? .. se preguntaba el señor del asiento de alado. 

Tal vez la dama quiteña tenía contacto secreto con José María Rayón caudillo en la guerra de guerrillas de la revolución mexicana…. se inquietaba la dama del asiento de atrás, a quién le brotaba una generosa risa con cada intervención del mexicano éste. 

Gediondo Moribundo Gonzalez oriundo de alguna parte del plantea donde se ama y se da bala a lo mero mero, viajaba a Quito encomendado de hacer negocio de armas con la dama Quiteña que nos atañe.

Las dudas acerca de cómo iba Yolanda a trabajar esta obra se disiparon y hasta diría que desaparecieron frente a la alegría pícara de este Gediondo personaje, que tenía a la sala Moribunda en risotadas.

Mis inquietudes históricas y estéticas se subyugaron ante el aparataje humorístico de este farsante, dotado de ignorancia atrevida pero amigable, ingenuidad calculada, gracia astuta mezcla de dulzura y malicia siempre penetrante como un chile verde.

Al arribar a Quito en su futurista transporte aéreo acompañado de una iguana llamada Margarita el Gediondo encuentra a Manuela esperando la llegada de sus invitados a la velada que tendrá lugar en su casa y que se convertirá en leyenda a través de la historia.

El Gediondo en pos de negocios desarrolla una relación amigable y atrevida con una Manuela elegante, sobria, con determinación en el carácter especialmente al requerir de sus débiles compatriotas una acción valerosa para firmar el documento que proclame la independencia.

Varias veces abatida por la intensidad de la reunión y de los sucesos de aquellos días Manuela hace paréntesis fuera de la sala de su casa y se encuentra repetidas veces con el Gediondo Moribundo quien rápidamente se da cuenta que la causa es rebelde y que estos rebeldes causan risa, pero que en definitiva, el negocio de las armas se ha ido al piso.

La trama del hecho histórico no se lo ve aunque si se lo trata. La reunión de criollos nobles sucede en el interior de la casa de Manuela,  mientras Gediondo desarrolla su propia línea argumental en los exteriores.

En esta otra historia, Manuela deja de ser el personaje central y pasa a ser el mexicano el protagonista, desarrollando un conjunto de acciones que buscan el logro de su objetivo comercial y de conquista.

Su favorecida posición de observador del momento histórico con las flaquezas de las personalidades involucradas y su asechante acercamiento a Manuela, le permite entender que si bien su negocio se ha esfumado, a cambio podría llevarse consigo otra presa aunque un poco “bigotuda.”

El obispo Cuero y Caicedo a espaldas del resto de los patriotas aparece tembloroso y apresurado.
Redacta un documento que le exime de culpas frente a las autoridades realistas al declarar que su adherencia a la causa de los insurrectos obedece a la defensa de la iglesia ante los atropellos y vejaciones de la que puede ser objeto el cabildo eclesiástico, declarando además que él hará todo lo posible para que la causa rebelde termine pronto sus días.

Vista la traición de Cuero y Caicedo la línea argumental del hecho histórico se detiene para hacer un salto hacia el futuro y dar a conocer la genealogía de personajes de la política reciente del Ecuador como los ex presidentes Oswaldo Hurtado y el difunto León Febres Cordero cuyos antecesores provienen de aquellos días.

La dramaturgia de la obra le permite al espectador dar brincos entre los hechos históricos y lo anecdótico de un personaje mexicano fantasioso con sus propios intereses dentro de la obra.

Manuela extraviada de la atención de sus compañeros de lucha se muestra nobel y blanda ante las batallas del romance sexual,  para al final ceder y escaparse de su época en un móvil plástico con un mexicano y una iguana.

Lo que se ve de Manuela Cañizares en LA BRAVA es lo que la historia oficial ha intentado borrar, pero a la vez,  todo lo que se sabe de los demás personajes del hecho histórico no se encuentra en esta obra.
Las razones las descubriremos en la esencia de la farsa.

La farsa se alimenta de las relaciones humanas, ya sean religiosas, sentimentales, económicas, políticas o de cualquier tipo, para elaborar a través de personajes caricaturescos, otra realidad. 
Una que se acerca a lo irreal o al absurdo,  para producir en el espectador un efecto similar al de una metáfora.

En la farsa se reúnen lo verídico y lo irreal caricaturizado, para que por acercamiento a las dos,  el público pueda interpretar en su mente y a través de sus sentidos como si fuera un solo concepto.

Así la heroína sin rostro de la historia oficial en LA BRAVA es una Manuela Cañizares altiva y hasta brava,  pero a la vez,  también se ve de ella,  la ilustre quiteña que se relaciona con un fanfarrón comerciante de armas.

La farsa permite ver a la mujer distinguida pero no muy guapa,  más bien un poco bigotuda.

La férrea revolucionaria que la historia escrita por españoles la convertiría en prostituta,  se muestra en la obra como una mujer cándida e ingenua frente a un lobo erótico.

El mexicano Gediondo, productor de una comicidad espontánea sin reflexión, es en la farsa un personaje irreal,  modificador de toda lógica y de los hechos reales.

Al tomarse por asalto la obra,  la modifica con su sola presencia y con la artimaña de su comicidad absurda y voluptuosa desnuda a todos los personajes que por su cercanía transitan.

La denodada intención erótica del mexicano frente a la inexperta solterona y la progresiva aceptación de ésta no es otra cosa que la intención de la farsa en denunciar a una sociedad hipócrita, que pretendía negar socialmente la corporalidad femenina, aunque sus prácticas individuales escondidas eran contrapuestas.

La farsa permite los desquites sociales e históricos más atrevidos posibles.

LA BRAVA se aventura a desenmascarar al Obispo Cuero y Caicedo mostrándolo como traidor.
Este hecho ha sido debatido por varios historiadores quienes han demostrado que la carta escrita,  conocida como la Exclamación,  fue una manera de poder desvirtuar las acusaciones que de seguro iban a caer contra él por parte de la iglesia católica y también por parte de las autoridades militares de la corona española.

El obispo Cuero y Caicedo años después sería nombrado Presidente de la Junta de Gobierno del segundo momento del proceso libertario, y puesto que éste también sería reprimido violentamente por la fuerzas realistas, tuvo que escapar hacia el norte.

Luego fue obligado a regresar para finalmente morir en el Perú mientras lo llevaban hacia España donde iba a ser juzgado.

Los demás personajes que estando en la reunión libertaria no fueron tomados en cuenta por LA BRAVA será quizás porque no se lo merecían?....

Timoratos, con afanes personales,  produjeron desencanto en la obra aún sin aparecer.

El argumento de la obra tanto como su dramaturgia se desentienden de la complejidad política, económica e ideológica de la época y de sus actores principales, para tornarse en una historia personal de Manuela Cañizares en medio del evento independentista.

La intención es quizás protagonizar la humanidad de una de las tantas mujeres que participaron en el 10 de agosto de 1809.

Todas ellas tuvieron en común la ruptura de esquemas y valores tradicionales de comportamiento de aquella época. Será quizás por eso que han sido olvidadas por la historia oficial aún teniendo participación importante.

¡ La obra ya lo marcó !... el hecho independentista tiene para quienes estuvimos en la sala del Patio de Comedias las dos connotaciones.

Se ha producido su expresión simbólica. La metáfora viaja hacia adentro y mueve lo que encuentra.

¡¡ Viva la farsa !!.